martes, 26 de enero de 2016

Ese lugar

Estos días en el barrio, después de estar casi un mes sin ir, hicieron darme cuenta que realmente no pertenezco a ese lugar. Y que ese lugar no me pertenece tampoco a mí.
Quizá hubo un tiempo en el que me perteneció, pero ya no más.

Cuando me tocó ir al barrio nuevamente estaba contenta, puesto que necesitaba ir, tomar un "descanso" de la ciudad, del departamento, del encierro. Pensaba que era necesario ir a ese lugar. Hoy me doy cuenta que no. Porque ya no puedo soportar más ese lugar. Porque ese lugar no es para mí. 

Es difícil para mi describir como me siento cuando voy de capital a barrio uno. Pero voy a tratar con una comparación; En el océano hay un grupo de peces juntos, nadando, buscando comida, viendo lo que hay en el mar, son felices y viven allí. De pronto, un pescador en un barco toma una red y captura al pez. Lo saca del mar y lo lleva a una pecera, lo aleja de sus amigos, de su familia, de su hogar, de donde vive, y se lo lleva, a un lugar lejos donde también vive pero no es feliz, donde no tiene a nada ni a nadie.
El pez no es feliz en ese lugar, el pez como todos sabemos, solo es feliz en el mar. Libre.

Así tal cual me siento yo cuando voy al barrio, yo soy ese pez que va a la pecera. Y sí, el pescador es mi papá.

Ahora, como me siento en la pecera?. Bueno eso es otra historia.

Imaginemos que en el barrio son todos pájaros y yo sigo siendo un pez. Mi papá y mi hermana son pájaros, y yo, sigo siendo un pez.
Un pez entre pájaros..

Cuando andamos en bicicleta, no me gusta andar rápido y a ellos sí.

Cuando vamos a andar en bicicleta entre los bosques, no me gusta, y a ellos sí.
No me gusta la tranquilidad que hay, y a ellos sí.
No me gusta el campo, y a ellos sí.
No me gusta la soledad, y a ellos sí.
No me gusta desconectarme, y a ellos sí.
No me gusta la naturaleza y a ellos sí.

Y es así que no me siento bien con ellos ni entre ellos. No me siento cómoda ni disfruto de nada.
Porque el pez sabe que es diferente a los pájaros y los pájaros saben que el pez es diferente pero ambos tratan de hacer como si nada pasara. A algunos pájaros parece no importarle esa diferencia, a otros los enoja "Vamos, dale, vos podes!!" "dale!! más rápido" "ya vas a poder"

Hasta el día de ayer intenté pertenecer a ese lugar, intenté integrarme, intenté disfrutar, intenté ver el lado bueno de las cosas, pero. Ese golpe. Ese golpe que me dí. Fue lo que me hizo terminar de dar cuenta que, por más que trate, por más que luche, por más que intente nunca, pero nunca voy a pertenecer a ese lugar. No soy feliz allí, no digo que acá lo sea, pero allá soy infeliz, y acá no. Después me preocuparé por encontrar la felicidad acá. Por lo pronto sé que no voy a luchar por pertenecer más ahí. A ese lugar que tanto rechazo me genera.

El pez vuelve al mar. El pez es feliz en el mar. Y ya no va a disfrazarse de pájaro más. Porque por más camuflaje que tenga el pez, ya se sabe, que no puede volar con los pájaros.